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Miércoles, 05 de Abril de 2017 13:16

Carlos Dada, X Premio Julio Anguita Parrado: 'No hacemos periodismo para nuestros lectores, sino para nuestros principios'

G.C. -A.M.
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De izquierda a derecha, Manuel Torres y Carlos Dada De izquierda a derecha, Manuel Torres y Carlos Dada G.C./A.M.

El periodista ha relatado ante alumnos de Derecho la dramtica espiral de violencia callejera de El Salvador

Un ejrcito de 120.000 jvenes pandilleros y una espiral imparable de violencia constituyen el escenario imposible en el que Carlos Dada, fundador del diario digital El Faro, se ve obligado cada da a ejercer periodismo. Estas son las razones inobjetables que le han hecho acreedor este ao del X Premio Internacional de Periodismo Julio Anguita Parrado.

El trabajo de una treintena de periodistas se desenvuelve desde su fundacin en 1998 en condiciones de alto riesgo, diana de amenazas persistentes contra su integridad fsica y profesional, no solo desde las maras o pandillas callejeras sino tambin desde las fuerzas de orden pblico, incmodas por sus denuncias de los abusos policiales. Baste decir que el ao pasado tres de sus redactores tuvieron que abandonar el pas para proteger sus vidas.

El periodista Carlos Dada retrat esta maana el escenario dramtico que vive El Salvador tras los acuerdos de paz de 1992, ante un centenar de alumnos de la Facultad de Derecho y la mirada atenta de su profesor, Manuel Torres. Esa fecha marca el fin de un infierno, la guerra civil, y el nacimiento de otro muy distinto pero igualmente sangriento. Fue entonces, segn explic Dada, cuando el Gobierno de EE.UU deport a miles de salvadoreos, hijos de los exiliados, que se haban integrado en las pandillas juveniles de California. Las maras nacieron en las calles de Los ngeles, asegur el periodista centroamericano, galardonado ya con  media docena de premios de prestigio internacional.

A lo largo de estos 25 aos, las maras no han hecho sino consolidar su enorme poder dentro del pequeo pas de 6 millones de habitantes. Tanto que hoy El Salvador padece el mayor ndice de violencia del mundo con 91 homicidios cada 100.000 habitantes. El colapso del Estado es tan notorio que hace tres aos el Gobierno pact una tregua con las dos maras que actan en el pas a cambio de ciertos beneficios penitenciarios. Las crceles estn desbordadas y los jefes pandilleros ejercen su dominio desde las prisiones, divididas de forma exclusiva para cada una de las maras porque la convivencia entre ellas dentro del recinto penitenciario resulta incontrolable.

Muchos padres prefieren no identificar a sus hijos para evitar tener problemas con las maras. Otros justifican su muerte. Ellos se lo han buscado por juntarse con las pandillas, dicen. Pero la dignidad es un derecho por encima del derecho a la vida, sostiene Dada. Te sobrevive. Y tienes derecho a que se conozca quines fueron tus victimarios.

Su relato fue estremecedor y provoc la participacin activa de los estudiantes. Muchos de sus reportajes periodsticos han sido merecedores de premios internacionales. Como uno que recibi el World Press Photo 2014 sobre un catlogo de imgenes que reproducan el atuendo que llevaban puesto los jvenes asesinados y encontrados en fosas comunes meses o aos despus. La mayor parte de ellos, con edades comprendidas entre los 14 y los 18 aos.

En los ltimos tiempos, las amenazas a su trabajo provienen con ms intensidad de la propia polica. El Faro tambin denuncia las ejecuciones extra judiciales perpetradas por los miembros de las fuerzas de seguridad cuando interceptan a delincuentes pandilleros. Muchos lectores les reprochan que el diario digital d vuelo meditico a este tipo de crmenes de Estado cuando, al fin y al cabo, su trabajo es combatir a las maras. Carlos Dada, sin embargo, lo tiene claro: No hacemos periodismo para nuestros lectores y sus prejuicios, sino para nuestros principios y nuestro compromiso con el periodismo.